Me volví para entrar en mi casa, cuando vi una muchacha que esperaba en la puerta de la calle contigua. No le vi la cara, solamente los pantalones blancos de seda y la larga túnica floreada, pero no por eso dejé de reconocerla. Tantas veces había esperado mi regreso, en ese mismo lugar y a esa hora.

—Fuong —dije. Quiere decir Fenix, pero hoy en día nada es fabuloso y nada resurge de sus cenizas.